Hay algunos alimentos que el cerebro no produce, como son las grasas omega-3. Cuando la alimentación no es la adecuada, el cerebro se resiente en el ánimo, la memoria, la calidad del sueño, la concentración mental y en general en todas las funciones que gestiona.

El efecto que tiene una dieta baja en carbohidratos sobre el cerebro es asombroso. Cuando es aplicada sobre una base científica y en forma adecuada, bajo control médico, puede aportar efectos positivos.

 

El cerebro no come de todo.

Algunas dietas se consideran óptimas para sacar el mejor rendimiento del cerebro. La dieta cetogénica preserva las neuronas. Cuando se analizó el estado de los circuitos neuronales se observó que el consumo de glucosa era menos favorable para la preservación de las neuronas que la presencia de los cuerpos cetónicos.

Los investigadores concluyeron que la dieta cetogénica preserva la salud de los circuitos neuronales y protege al cerebro del envejecimiento.